Para el agua en la atmósfera, implica que la presión de vapor de saturación aumenta alrededor de un 7 % por cada grado de temperatura. En los cálculos prácticos se usan aproximaciones empíricas, como la fórmula de Magnus.
eₛ(T) ≈ 6,112 · exp(17,62 · T / (243,12 + T))
Esta relación explica por qué un clima más cálido tiende a tener una atmósfera con más vapor de agua y episodios de precipitación potencialmente más intensos.