Si se deja escurrir un bloque de material saturado, una parte del agua sale por efecto de la gravedad y otra queda retenida, adherida a las partículas. La primera es el rendimiento específico; la segunda, la retención específica. La suma de ambas es igual a la porosidad total.
En una arena, el rendimiento específico ronda el 20 o el 30 %, es decir, de 200 a 300 litros por cada metro cúbico de material. En una arcilla puede no llegar al 3 %.
Es una de las medidas más útiles en hidrogeología, porque estima directamente cuánta agua puede obtenerse de un acuífero libre.