Al descender, el aire se comprime y se calienta por calentamiento adiabático, se aleja de la saturación y apenas produce precipitación. El contraste con la ladera de barlovento puede ser muy marcado a pocos kilómetros de distancia.
La cordillera de los Andes contribuye a la aridez del desierto de Atacama al bloquear la humedad procedente del este. En la península ibérica, el interior de Murcia y Almería recibe mucha menos lluvia que las vertientes expuestas a los vientos húmedos del Atlántico.