Es la forma más intuitiva de expresar cuánta agua hay en el aire. Su valor máximo depende de la temperatura y va de unos 5 g/m³ a 0 °C a unos 30 g/m³ a 30 °C.
Tiene el inconveniente de que cambia con el volumen del aire. Si una masa de aire asciende y se expande, su humedad absoluta disminuye aunque no pierda vapor, por lo que en meteorología se prefiere a menudo la humedad específica.